Crianza de terneros

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La evaluación del desempeño reproductivo de un rebaño es, de alguna forma, el reflejo del proceso de crianza de las terneras, puesto que la eficiencia reproductiva de las vaquillas se relaciona directamente con el peso que tienen al momento del encaste. Es importante saber manejar este proceso, puesto que si los animales no alcanzan a llegar al peso adecuado, se retrasa el primer parto, y los animales, al no tener la condición corporal suficiente, comienzan a tener problemas de fertilidad. Además, al haber una buena crianza, hay mayores probabilidades de que las vacas produzcan más leche y tengan mayor longevidad dentro del rebaño.

Para optimizar el proceso de producción de leche, son dos los elementos que más incidencia tienen durante el crecimiento de las hembras: primero, vigilar la crianza de las terneras desde el nacimiento hasta el destete, y segundo, vigilar la recría de las vaquillas desde el destete hasta el encaste.

En la crianza, un buen desarrollo de los terneros implica la ingesta de calostro lo antes posible después de su nacimiento. Lo importante es que durante las primeras 6 horas de nacido, el ternero consuma alrededor de 1-2 L de calostro de buena calidad. Posteriormente se recomienda alimentar a los terneros con leche, calostro o sustituto lácteo al menos durante las primeras 5 semanas de vida, manteniendo esta dieta incluso hasta los primeros 80 días de vida.

Adicionalmente, se debe diseñar un plan de alimentación con alimentos sólidos que permita la transformación de los animales de monogástricos a rumiantes en el menor tiempo posible, puesto que ello conlleva el desarrollo de las papilas ruminales y el aumento del tamaño del rumen. El objetivo de esto es que el ternero pueda hacer un adecuado aprovechamiento de los nutrientes contenidos en el concentrado y forraje, lo que permite que al post destete el ternero mantenga una adecuada ganancia de peso. En éste punto, lo que se propone es iniciar la alimentación con concentrado lo más inmediato posible. Para esto se debe disminuir paulatinamente la frecuencia de suministro de leche hasta llegar al destete, existiendo varios criterios para alcanzar este punto: cuando el ternero alcanza el doble de su peso vivo inicial, cuando alcanza los 70 kg y cuando el consumo de concentrado asegure la mantención de una alta ganancia de peso, aunque lo que se recomienda es que este consumo sea de al menos 1 kg. En conjunto con lo anterior, es muy importante que los terneros tengan acceso libre a la pradera a partir de los 15 días de edad, independiente de la época del año en que se encuentre. Esto servirá para que los animales comiencen lo más pronto posible a consumir forraje fresco, y también para que gradualmente comiencen a adaptarse a la temperatura externa.

El consumo de alimentos sólidos no es relevante hasta la tercera o cuarta semana de vida, sin embargo, su consumo hará posible la realización de un destete precoz y un aumento rápido (a las 10- 12 semanas de edad) de la capacidad para alimentarse con forraje y concentrado sin que haya una caída del crecimiento.
Un punto importante también es el suministro de agua a los terneros desde los primeros días de edad. Los terneros deben disponer siempre de agua limpia y renovada porque ésta es esencial para el proceso digestivo y metabólico de los alimentos, sobretodo cuando se trata de alimentos sólidos.

crianzaFigura n° 1: Bebedero para terneras (Boletín “Desarrollo de modelos de negocio para generar carne de calidad para exportación a partir de machos de lechería”, Capítulo 1)

No se debe dejar de lado el aspecto sanitario. Hay que vacunar a las terneras y vaquillas contra enfermedades clostridiales y contra leptospirosis, de acuerdo a las instrucciones de cada vacuna, dos o tres veces durante el primer año, con un reforzamiento de las vacunas 1 vez al año después del primer año. También hay que hacer el descorne de los animales al mes de vida y desparasitarlos a los 30 y 60 días desde su primera salida a la pradera.

crianza2Figura n° 2: Descorne de terneros (Presentación “Comportamiento animal y mejores prácticas para el tratamiento de enfermedades y dolor”)

Con la implementación de estas prácticas, es posible obtener terneros y vaquillas con pesos que van desde los 85 a los 91 kg al momento del destete (a los 85 días de vida aproximadamente).

Como el objetivo es lograr buenos pesos al momento del encaste de las vaquillas, hay que asegurarse de que los animales tengan una buena alimentación después del destete, en el proceso de recría. El primer año es crucial para el desarrollo de la musculatura y el esqueleto de las vacas, por lo tanto hay que asegurarse de que el alimento esté entregando el aporte necesario de nutrientes, recurriendo a veces a ciertos suplementos alimenticios cuando, por ejemplo, la pradera no es capaz de suplir los requerimientos de energía y proteína. Es bueno separar por grupos a los animales, según su peso y su tamaño, de manera de asegurar que los más pequeños y más livianos puedan llegar sin problemas al peso objetivo de vaca adulta o de encaste (alrededor de 500 kg en el caso de la raza Holstein- Friesian) en el tiempo adecuado.

Es importante procurar no hacer ninguna reducción brusca en la oferta de alimento al momento del encaste, puesto que el desempeño reproductivo de las vaquillas puede verse perjudicado si esto ocurre. Para obtener buenos resultados hay que manejar correctamente la inseminación de las vaquillas, mediante la selección de semen de toros que aseguren la facilidad de los partos, acorde al plan de manejo genético del rebaño, y utilizando personal que sepa manejar bien esta labor.

Consorcio lechero, 2013
Con el aporte de:
Sergio Iraira H
Ingeniero Agrónomo, M. Sc.
INIA Remehue

  Referencias:
-Dairy Australia (Web en línea).http://www.dairyaustralia.com.au (Consulta: 10-12-2012)
-Iraira, S; Abarzúa, D., edición 2012.Desarrollo de modelos de negocio para generar carne de calidad para exportación a partir de machos de lechería. Osorno Chile. Instituto de Investigaciones Agropecuarias. Boletín n°226.

-Burke, C., Blackwell, M., Little, S (Eds). 2007.Calf and Heifer Management. The Incalf Book for New Zealand dairy farmers. DairyNZ, Hamilton, New Zealand. 41-56.