Avances de Proyectos
El Consorcio Lechero desarrolla un proyecto que actualizará la información disponible para sus productores sobre la distribución anual de las praderas en distintas zonas del sur del país, con el objetivo de aportar con datos fundamentales para los planes forrajeros de cada predio.
Disponer de curvas actualizadas en la distribución del forraje de las praderas permanentes es una información fundamental para el productor lechero, ya que gracias a estos antecedentes, se puede estimar el déficit de forraje que a través del año ocurre en un predio particular. En la zona lechera del sur, la base del sistema productivo es la pradera, por lo tanto, conocer su crecimiento permitirá calcular las necesidades de suplementación con anterioridad a que los déficit sucedan, configurando el respectivo plan forrajero.
Ese es el objetivo general del proyecto “Actualización de curvas de producción y calidad de praderas por macrozonas lecheras”, que desarrolla el Consorcio Lechero en diferentes zonas, incluyendo sitios de monitoreo en Chillán, Perquenco, Gorbea, Valdivia, Osorno y Llanquihue.
“Hasta el momento, contamos con información actualizada hasta marzo de 2010, con más de 10 sitios distribuidos entre las regiones de Bío-Bío hasta la de Los Lagos. Todos estos sitios tienen su inercia propia, y las curvas de distribución se van sobreponiendo, sobre una misma forma de curva, pero con rendimientos diferentes. Hemos registrado una inmensa cantidad de información”, explica el investigador responsable del proyecto, especialista en manejo y utilización de praderas Nolberto Teuber, Ing. Agrónomo, Ph.D., de INIA Remehue.
De acuerdo al investigador, la iniciativa busca como objetivos estratégicos determinar las tasas de crecimiento y calidad nutritiva de las praderas en diferentes macrozonas edafoclimáticas productoras de leche.
“Este objetivo, de analizar la calidad bromatológica de las praderas en los distintos sitios y a través de las distintas épocas, fue una variable que no estaba considerada al inicio de la investigación, pero que determinamos que sería de mucha utilidad, para complementar la información que estábamos recogiendo” precisa el Dr. Teuber.
El trabajo se realiza en praderas permanentes que se desarrollan en suelos sin limitaciones de fertilidad, con buen manejo y utilizadas en pastoreo con vacas lecheras.
La investigación incluye evaluaciones mensuales del crecimiento y cubrirá años distintos, gracias a lo cual el proyecto entregará información del efecto de años secos y húmedos en la producción y calidad de forraje.
Con la información de las diferentes tasas de crecimiento obtenidas, se graficará la curva de distribución y el rendimiento de la pradera durante el año, conformando la base de los planes forrajeros en los diferentes sistemas de producción de leche.
El investigador explica que disponer de la tasa diaria de crecimiento, como promedio mensual de las praderas en diferentes zonas edafoclimáticas permitirá conocer los períodos de exceso o déficit de forraje, lo que servirá directamente al manejo productivo del predio y el rebaño.
“Consiste en tener una base de sustento para que cada productor lechero, al interior de su sistema productivo, pueda configurar, suplementar o completar los déficit de forraje que suceden en distintas épocas del año” resume Teuber.
Hasta el momento, uno de los principales aportes del proyecto ha sido la publicación en el año 2009 del documento “Praderas permanentes en las zonas lecheras de Chile. Curvas de crecimiento, distribución y producción”, cuya distribución se realizó a todos los socios del Consorcio Lechero. Esta publicación reunió los diversos trabajos realizados a la fecha en el ámbito del rendimiento y la distribución de la producción de las praderas permanentes en las principales zonas lecheras de Chile.
Otro de los aportes de la iniciativa está previsto para fines de 2011, cuando se espera publicar un nuevo documento, esta vez, con la información actualizada del periodo de investigación contemplado en el proyecto del Consorcio Lechero.
Lo que queda por hacer, adelanta el investigador, es evaluar la posibilidad de extender de manera regular el monitoreo de las praderas, incluyendo otros sitios. “Es un trabajo que debería ser permanente, porque si bien es cierto tienen una forma similar en el sitio, también observan diferencias según el manejo animal que van teniendo, el de pastoreo, el efecto del clima y de una multiplicidad de factores inherentes”.
Agrega que “la gama de factores que afectan el comportamiento de las praderas son diversos de norte a sur y sólo algunos de ellos son controlables por el productor. Por ello, hay necesidad de continuar con estas evaluaciones, disponer de mayor información de terreno para dar mayor riqueza al modelo predictivo”.
Teuber finaliza indicando que “el gran interés es que podremos calcular mucho mejor la carga animal, porque vamos a tener el rendimiento anual de la pradera. Se podrá saber que en ciertas zonas estudiadas, tendremos un cierto rendimiento predictivo, y que por lo tanto, sabremos con anticipación el volumen de suplementos que deberemos incorporar al sistema productivo. Lo importante es poder calcular mejor la carga animal y la utilización del recurso pradera”.