Noticias

Noticias

 

 

 

 

 

 

 

Archivo de Noticias

Mayo 2013

¿Qué especies y variedades forrajeras utilizar?

En un seminario realizado recientemente en Osorno, Francisco Salazar, director regional de INIA, recalcó la conveniencia de continuar con el trabajo de mejoramiento genético de forrajeras, señalando que “el INIA, a lo largo de su historia, ha demostrado que para el país, aunque sea un proceso largo y costoso, es realmente estratégico, positivo y rentable crear sus propias variedades”. Añadió que “considerando los resultados obtenidos en arroz, papa, cereales y uva de mesa, creemos que los programas de mejoramiento genético de ballica perenne y trébol blanco, se justifican plenamente”.

Información para la correcta toma de decisiones, en relación a qué especies y variedades forrajeras utilizar para la producción de leche y carne en el sur de Chile, presentaron los investigadores de INIA, Alfredo Torres, Fernando Ortega y Cristian Moscoso, durante el seminario final del proyecto denominado: “Mejoramiento de la competitividad del sector lácteo en el sur de Chile, mediante la búsqueda de germoplasma forrajero para épocas criticas, financiado por InnovaChile de Corfo y ejecutado por el INIA, con el apoyo del Consorcio Lechero, Aproleche Osorno y los empresarios Dieter Konow, Augusto Willer, Ricardo Michaelis y Juan Carlos Klocker.

En la oportunidad, el Seremi de Agricultura de la Región de Los Lagos, Rodrigo Mardones, sostuvo que “para mejorar la rentabilidad de la producción lechera y la ganadería nacional, es fundamental que los productores cuenten con información objetiva e independiente sobre el comportamiento de las diferentes especies y variedades forrajeras”.

Lo mismo fue reafirmado por el director regional de INIA, Francisco Salazar; el director regional de CORFO, Rodrigo Carrasco y el  gerente general del Consorcio Lechero, Sebastián Gánderats, quienes hicieron uso de la palabra al inicio de esta actividad, que contó con la asistencia de dirigentes gremiales, agricultores, profesionales, técnicos, asesores, representantes de empresas de semillas, insumos y de servicios ligadas a la actividad agropecuaria, además de estudiantes y medios de comunicación.

Rodrigo Carrasco, director regional de CORFO, destacó el trabajo del INIA en temas ligados a la innovación. “El presidente Sebastián Piñera decretó que el Año 2013 sea el Año de la Innovación, por eso como CORFO estamos muy contentos de apoyar iniciativas como éstas, llevadas a cabo por instituciones como el INIA que están generando propuestas que mejoran la competitividad y agregan valor a la actividad agrícola y ganadera del país”.

Sebastián Gánderats, gerente general del Consorcio Lechero, reafirmó la importancia de los resultados obtenidos en este proyecto, puntualizando que “como representantes de la cadena láctea nacional, nos interesa que los productores lecheros tengan a su disposición la mejor información posible para que puedan tomar buenas decisiones”.

Resultados

Al dar a conocer los resultados obtenidos luego de 3 años de estudios, el investigador jefe del proyecto, Alfredo Torres, subrayó que “hay muchas conclusiones interesantes de este trabajo, como por ejemplo, que no siempre la ballica perenne es la mejor opción a la hora de elegir una especie forrajera en las diferentes zonas agroclimáticas del sur de Chile”.

El especialista en praderas y cultivos forrajeros de INIA Remehue indicó que, de acuerdo a los resultados del proyecto, “se concluyó que hay especies como pasto ovillo, bromo, festulolium y festuca, que muestran una mayor producción de verano -en algunos casos más del doble- y un mejor grado de resistencia a algunas plagas, por eso nuestro mensaje a los agricultores es que no sólo piensen en ballicas cuando diseñen sus sistemas productivos”.

Al respecto, señaló que “en los ensayos realizados en Pelchuquin, en las cercanías de San José de la Mariquina, que es la localidad que presenta un mayor déficit hídrico de los 5 predios evaluados, el bromo logró más que el doble del rendimiento de verano que el que se obtuvo con ballica perenne”. En esta localidad, caracterizada por los veranos secos, el bromo obtuvo 7 toneladas de materia seca por hectárea, el pasto ovillo 6, la festuca 5 y festulolium 4,5, mientras que la ballica perenne sólo logró 3 toneladas de materia seca por hectárea entre diciembre y marzo.

Fernando Ortega recalcó esta misma idea, señalando que “también dentro de las mismas especies forrajeras hay diferencias importantes en rendimiento y calidad. En el caso de ballica perenne, por ejemplo, se observaron diferencias de entre un 10 y un 30 por ciento, en distintas localidades”.

Haciendo un cálculo simple, Ortega puntualizó que “si se piensa sólo en un 10 por ciento de aumento en la producción de forraje por elegir una mejor variedad, considerando una eficiencia de utilización de un 65 por ciento, que no es la más alta, se lograría un ingreso incremental de 135.000 pesos por hectárea, a un valor de 190 pesos por litro de leche, lo que demuestra la importancia de este tipo de decisiones”.

Entre los resultados obtenidos gracias a este proyecto se estableció un jardín de evaluación de nuevas variedades de distintas especies de gramíneas en cinco localidades (una en La Araucanía, una en Los Ríos, y tres en la Región de Los Lagos) en  las que se compararon los resultados de más de 30 variedades de pasto ovillo, bromo, festuca, festulolium y ballica perenne. Además, se está terminando de editar un boletín técnico, con información estandarizada de las características productivas de cada variedad comercial evaluada por el proyecto.

También se hicieron actividades de captura tecnológica y capacitación que permitieron al equipo de trabajo adquirir nuevos conocimientos y redes de contacto con las principales empresas e instituciones abocadas al mejoramiento genético de forrajeras en Nueva Zelanda y el Reino Unido y se generó una propuesta para un Sistema Nacional de Evaluación de Forrajeras, para que el sector productivo y empresarial ligado al rubro ganadero y lechero, cuente con una información comparable y fidedigna del material genético que se encuentra en el mercado.

Finalmente, con este proyecto se dio inicio a programas de mejoramiento genético de ballica perenne y trébol blanco, las 2 especies forrajeras más utilizadas en el sur de Chile, pero se está a la espera de financiamiento para continuar.

Sobre este punto, Fernando Ortega subrayó la importancia de continuar este trabajo indicando que “en estas 2 especies Chile actualmente depende en un 100 por ciento de genética extranjera, lo que es una clara desventaja competitiva”.

Añadió que “las variedades importadas fueron creadas en condiciones edafoclimáticas y de manejo distintas a lo que ocurre en la zona sur de Chile y en los últimos años están teniendo problemas claros de persistencia o durabilidad. De hecho los agricultores más innovadores tienen que regenerar o sembrar sus praderas cada 3 a 5 años por la pérdidas de plantas que son reemplazadas usualmente por malezas, con la consiguiente pérdida de producción y calidad”.

Se estima que, de lograrse el financiamiento para continuar este trabajo, en 8 años más Chile podría contar con las primeras variedades nacionales de ballica perenne y trébol blanco, lo que podría no sólo mejorar la competitividad del sector lechero y ganadero nacional, sino que también generar un nuevo negocio, a partir de genética chilena.

Para acelerar posibles resultados futuros, el INIA mantiene un convenio con AgResearch de Nueva Zelanda para evaluar líneas genéticas avanzadas de trébol blanco en Chile y están analizando convenios con otras empresas semilleras internacionales y nacionales.

 

 

MANUEL ANTONIO MATTA  1266, OSORNO, CHILE / TELÉFONO 56 64 222 6123 - 56 64 222 6019